sábado, 11 de junio de 2016

San Bernabé: Descubrir al otro como hermano

Hechos de los Apóstoles 11, 21-26; 13, 1-3: “Era un hombre bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe”, Salmo 97: “El Señor ha revelado a las naciones su justicia”, San Mateo 5, 20-26: “Todo el que se enoje contra su hermano, será llevado ante el tribunal”
Es sorprendente la descripción que se hace de San Bernabé en el libro de los Hechos de los Apóstoles: “Era un hombre bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe”. Y bueno no quiere decir “apático, indefinido, bonachón”, sino todo lo contrario, con un dinamismo y una fortaleza que en seguida se nos muestra saliendo con entusiasmo a predicar la Buena Nueva y exhortando a todos a que permanezcan firmes en el Señor.
¿Podremos encontrar hombres “buenos” en nuestros días? Es muy fácil catalogar a los demás como injustos, malos o infieles, basándonos en nuestros propios criterios. Quizás deberíamos acercarnos más al Evangelio de Jesús para sopesar nuestras propuestas y criterios: “Si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán en el Reino de los Cielos”.
No es la justicia de tribunales tan prostituida y desprestigiada. Es una justicia que va al interior del corazón. No se trata sólo del famoso: “el respeto al derecho ajeno es la paz”, que nos lleva a tomar actitudes de defensa o de apatía frente al hermano. Cristo propone una justicia que se basa en el amor y el descubrimiento de que el otro es mi hermano. Así rompe todas las cadenas de venganzas y revanchas; así descubre lo injusto de una economía que favorece al más fuerte; así construye un nuevo sistema no basado en la fuerza, sino en la fraternidad.
Descubrir al otro como hermano es su propuesta. Si el otro es mi hermano no lo insultaré ni lo despreciaré; si el otro es mi hermano no abusaré de su debilidad ni me aprovecharé de mis fortalezas. Si el otro es mi hermano le tenderé mi mano para juntos construir un mundo nuevo. Más allá de no insultarlo o no lastimarlo, está el mirarlo con el mismo amor con que lo mira Cristo.

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