domingo, 27 de diciembre de 2015

El pequeño de la familia

Debemos ganar en confianza hacia los más pequeños y desde ahí construir también familia. El amor cristiano no conoce límites ni puede quedar restringido egoístamente en las fronteras del propio hogar. El hogar cristiano ha de estar abierto, no sólo para acoger a los necesitados sino también para que sus miembros salgan a responsabilizarse y comprometerse en el esfuerzo de una sociedad mejor.

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