sábado, 1 de febrero de 2014

SOMOS DICHOSOS

Somos dichosos porque fuimos llamados a la vida.
Somos dichosos porque fuimos llamados a la fe.
Somos dichosos porque Dios nos amó primero
Somos felices porque tenemos un Dios
mucho mejor del que nos imaginábamos.
Somos felices porque, al resucitar, venció a la muerte.
Somos dichosos porque sabemos
que incluso el dolor es camino de resurrección.
Somos dichosos porque él sigue estando con nosotros.
Somos dichosos porque nos encargó la tarea de evangelizar.
Somos dichosos porque, al ser él nuestro hermano,
nos descubrió cuán hermanos éramos nosotros.
Somos dichosos porque él perdonará nuestros pecados 
como perdonó el de Pedro.
Somos dichosos peque él curará nuestra ceguera como la de Tomás.
Somos dichosos porque él avivará nuestras esperanzas muertas 
como las de los de Emaús.
Somos dichosos porque él enderezará nuestro amor como el de Magdalena.
Somos dichosos porque nuestros nombres 
están escritos en el reino de los cielos.
Somos dichosos porque el reino de los cielos está ya dentro de nosotros.
Somos dichosos porque nos ha nombrado testigos de su gozo, 
la más hermosa de las tareas,
el más bendito de los oficios, 
la misión que debería llenarnos a todas horas los oídos de alegría 

(J.L. Martin Descalzo, Razones para la alegría)

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