jueves, 30 de mayo de 2013

Unos minutos con María


María;
Con tus labios pronunciaste una palabra al ángel: “HAGASE”
Y, desde ese momento, la felicidad alumbró todos los rincones de tu existencia.
Quisiéramos que, nuestro tiempo  y lo que somos, fuera una ofrenda permanente al Señor. 
Si El nos da tanto…
¡cómo no vamos a darle algo de lo que somos y tenemos!
¡Hágase! Decimos también nosotros.
Porque sirviendo, vivimos más y mejor
Porque sirviendo, 
damos felicidad y nos viene doblemente
Porque sirviendo, sentimos que somos oro divino
Porque sirviendo, 
comprendemos que el mundo nos necesita
Porque sirviendo, nos realizamos y ayudamos a otros a realizarse.
Gracias, María, Dios hizo en Ti obras grandes
Que también, en la mediad que El quiera,
Las haga con nosotros y en beneficio de los demás.
                                                                                           Amén

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