viernes, 6 de abril de 2012

Jesús Crucificado


Muerto en el yeso muerto, hablas, vivo, 
y convocas nuestras vidas,
Señor Crucificado.
Entre el cielo y la tierra, distendido, Tú reinas,
bajando en un abrazo sobre todo castigo,
echado en un lamento contra toda esperanza,
volando en la victoria conquistada en la muerte.
Guitarra, tus costillas, grito y canto.
Manos y pies, clavados y en camino.
Caída, en alta dádiva, la fraterna cabeza.
Amor inapelable, más fuerte que la muerte.
¡Jesús Crucificado!


Pedro María Casaldáliga

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