miércoles, 18 de abril de 2012

Dios no deja de sorprender... (Testimonio)


De campeona deportiva en España a monja misionera con los pobres en Filipinas

Ganó el oro en 1994 con un club de natación
María del Pino Rodríguez de Rivera (Mapi), una religiosa de Gran Canaria se encuentra en un barrio marginal de Manila
María del Pino Rodríguez de Rivera, Mapi, conserva la robustez física de la deportista que fue. Tiene 37 años y trabaja como misionera en un barrio marginal de Manila, la capital de Filipinas. Su devoción por Dios le ha llevado a 13.000 kilómetros de su Gran Canaria natal para ayudar a los más pobres de la ex colonia española. Pero no siempre fue así. Durante un tiempo vivió "sin rumbo, como perdida, una época en la que todo me daba igual". Buscaba la felicidad en las marchas nocturnas, en las fiestas, incluso en el deporte, donde fue campeona de España de saltos en 1994, con el Club Natación Metropole. "Todo eso es bueno si se vive de forma sana y si se sabe colocar en el lugar que corresponde, pero cuando lo pones en el centro de tu vida, te destruye, porque eso pasa y no es la verdadera felicidad", asegura.
 Hoy el centro de su vida es su devoción religiosa con las Misioneras del Santísimo Sacramento y María Inmaculada y el trabajo con los pobres de Baseco Tondo, una de las zonas más míseras de Manila. Cómo llegó hasta aquí desde esa otra vida de confusión y desorden, es una historia que merece ser contada.
 "Lo más importante es mi familia. Mis padres y mis hermanos, una familia cristiana que me ayudó a descubrir a Dios en mi vida.


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