jueves, 29 de marzo de 2012

Desiderata


“Camina plácidamente entre el ruido y las prisas,
y recuerda que la paz puede encontrarse en el silencio.
Mantén buenas relaciones con todos 
en tanto te sea posible, pero sin rendirte.
Di tu verdad tranquila y claramente;
y escucha a los demás, incluso al torpe y al ignorante.
Ellos también tienen su historia.
Evita las personas ruidosas y agresivas, 
pues son un fastidio para el espíritu.
Si te comparas con los demás, 
puedes volverte vanidoso y amargado 
porque siempre habrá personas más grandes o más pequeñas que tú.
Disfruta de tus logros, así como de tus planes.
Interésate en tu propia carrera, por muy humilde que sea;
es un verdadero tesoro en las cambiantes vicisitudes del tiempo.
Sé cauto en tus negocios, porque el mundo está lleno de engaños.
Pero no por esto te ciegues a la virtud que puedas encontrar;
mucha gente lucha por altos ideales y en todas partes la vida está llena de heroísmo.
Sé tú mismo.
Especialmente no finjas afectos.
Tampoco seas cínico respecto al amor,
porque frente a toda aridez y desencanto,
el amor es tan perenne como la hierba.
Acepta con cariño el consejo de los años,
renunciando con elegancia a las cosas de juventud.
Nutre la fuerza de tu espíritu para que te proteja en la inesperada desgracia,
pero no te angusties con fantasías.
Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.
Más allá de una sana disciplina, sé amable contigo mismo.
Eres una criatura del universo, al igual que los árboles y las estrellas; 
tienes derecho a estar aquí.
Y, te resulte o no evidente, sin duda el universo se desenvuelve como debe.
Por lo tanto, mantente en paz con Dios, de cualquier modo que Le concibas,
y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones,
mantente en paz con tu alma en la ruidosa confusión de la vida.
Aún con todas sus farsas, cargas y sueños rotos,
éste sigue siendo un hermoso mundo.
Ten cuidado y esfuérzate en ser feliz”.

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